Tutrabajo,sinqueInstagramlocomprima.

Un portafolio que carga rápido y se ve como disparaste, con paquetes claros y una agenda para apartar fecha sin diez mensajes.

Te contratan por lo que ven y por lo fácil que fue preguntar.

El que busca fotógrafo compara tres o cuatro en una tarde. Ve el trabajo, busca el precio y, si no lo encuentra, escribe a los que sí lo tenían. Tu portafolio y tus paquetes son la misma conversación de venta, escrita una sola vez.

Lo que está pasando.

El portafolio que tarda

Fotos sin comprimir en una plantilla pesada tardan diez segundos en abrir. El que compara ya cerró la pestaña.

El paquete que no se explica

Cuántas fotos, cuántas horas, cuánto tarda la entrega. Si eso no está escrito, cada consulta empieza desde cero.

La fecha que se aparta por chat

Bodas y sesiones se apartan con meses. Llevar esa agenda en mensajes termina en dos clientes con la misma fecha.

El trabajo que solo vive en redes

Instagram comprime, ordena por fecha y no sale en Google. Tu sitio muestra lo que tú elijas, en el orden que tú elijas.

El fotógrafo no compite por talento. Compite por quién dejó más claro qué incluye, cuánto cuesta y cómo se aparta la fecha.

Así se ve.

Pantallas de ejemplo con datos de muestra.

La fecha que se confirma sola

El cliente aparta y recibe confirmación y recordatorio.

Las reseñas que se piden solas

Después de cada entrega, sin que tengas que acordarte.

Pruébalo tú, ahora.

Todo lo de arriba existe y se puede tocar. Datos de muestra, nada se guarda.

¿Tu trabajo se ve mejor de lo que se vende?

Cuéntame qué fotografías y te digo cómo se ordenaría tu portafolio.

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