L'Aesthetic Medical existía en Instagram y en ningún otro lado. Esto es lo que se construyó, en dos idiomas, y la parte que casi nadie enseña: lo que pasó cuando se midió sobre el dominio real en vez de en la computadora de quien lo hizo.
Peso de la página
Lo que descarga un teléfono al abrirla. La mediana de la web ronda los 2 MB.
Rendimiento en teléfono
Lighthouse sobre el dominio real, con emulación de teléfono, procesador frenado y red lenta.
L'Aesthetic Medical es una clínica de medicina estética en la Zona Río. Cuando llegó el encargo no tenía sitio: tenía un Instagram con seguidores y un teléfono que sonaba cuando alguien la recomendaba.
El encargo fue construirlo desde cero. No había nada que rescatar, así que la pregunta no era qué arreglar sino qué necesita contestar el sitio de una clínica para que alguien se anime a escribir.
No tenían sitio, tenían redes
Toda la clínica vivía en Instagram. Funciona para quien ya la sigue, pero la paciente que busca un tratamiento en Google no encuentra un perfil de redes: encuentra a quien sí tiene sitio.
La decisión es de confianza, no de precio
Nadie se pone algo inyectable con alguien que acaba de conocer sin investigarlo. El sitio tenía que contestar quién atiende, con qué cédula, cómo se ve el lugar y qué incluye cada tratamiento, antes de la primera pregunta.
La mitad de las pacientes cruzan de San Diego
Por eso el sitio está completo en español y en inglés, con las etiquetas que le dicen a Google qué versión enseñarle a quién, y no solo un traductor encima.
Diseño y desarrollo desde cero, en español y en inglés, con la estructura de idiomas que Google necesita para no tratarlas como páginas duplicadas.
Los tratamientos explicados en simple, sin tecnicismos, con la ficha de datos que hace que Google entienda que es una clínica y no un blog.
Contacto directo por WhatsApp desde cualquier punto de la página, más teléfono y cómo llegar, sin formularios de por medio.
Un panel para que la clínica cambie su propio contenido sin pedirle permiso a nadie.



Un sitio se entrega el día que se mide en el mundo real, no el día que se sube. Lo que corre rápido en la computadora de quien lo hizo no dice nada de un teléfono en datos.
Un sitio se puede dar por entregado el día que se sube. Aquí no se dio por entregado hasta que las cifras del dominio real cuadraron, y esa parte del trabajo casi nunca se enseña.
Los números de la computadora de quien lo hace no cuentan
La primera medición se había corrido en local y decía que el contenido aparecía en 3.9 s. Sobre el dominio real, con teléfono y red lenta, eran 10.3 s. La diferencia no era el sitio: era dónde se midió.
Dos archivos se estaban comiendo la página
Una foto que se saltaba el optimizador y un video de fondo que se descargaba entero en cada visita, aunque nadie lo pidiera. Entre los dos, 2.7 de los 3.3 MB que pesaba el día del lanzamiento.
Se corrigió y se volvió a medir con el mismo arnés
La foto pasó a formato moderno y el video ahora carga cuando alguien llega a esa altura. Son las cifras de arriba, y cualquiera puede repetir la medición.
El sitio queda con 100 de 100 en SEO técnico y 96 en accesibilidad, sin saltos de contenido al cargar. Lo que falta no es código: es conectar las cuentas de la clínica para medir cuántas de las visitas terminan en un mensaje.
Y queda un pendiente honesto: el contenido principal todavía tarda más de lo que Google pide, y no por peso sino por un retraso de pintado. Está identificado y sigue en la lista. Cuando baje, esta página lo dirá.
Lighthouse 12, emulación de teléfono, sobre el dominio real · julio 2026
Se puede empezar por una sola pantalla que conteste lo que siempre preguntan. Lo demás se agrega después. Así se ve para una clínica.